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En esta sección van los cuentos varios a modo de muestra.


Si quieren leer más cuentos, en la solapa de la izquierda hay links a los cuentos publicados en antologías e incluso un libro gratuito titulado "Recorriendo el Laberinto" de cuentos para descargar.


AVISO: Los cuentos incluyen, en su mayoría, contenido sensible.


InRAM

16 de Marzo

El humo del café artificial ya lo hacía sentirse bien. Con cuidado caminó hasta su escritorio y se dispuso a dedicarse, al menos, cinco minutos antes de que todo estalle. Se acomodó en la silla, estiró los brazos y se pasó las manos por la cara notando que presentaba una barba de tres días. Ya se ocuparía de eso y de ir a un peluquero decente.


– Todo a su tiempo –intentó convencerse.


Meditó si debía comerse la cápsula sabor bizcocho que había tomado. El pantalón le apretaba un poco cuando estaba sentado, pero al final decidió que se lo merecía y la colocó adentro de su boca.

Todavía tenía la sonrisa en sus labios cuando el teléfono comenzó a sonar. Dudó unos segundos en atender. Pero sabía que de no hacerlo, las consecuencias podrían ser desagradables. Finalmente, activó la llamada.


– Detective Barrero –escuchó atentamente la voz del otro lado mientras movía entre sus manos algunas de las monedas que siempre tenía en el escritorio. A medida que los segundos pasaron, todo rastro de felicidad se evaporó de su rostro– ¿El apellido es Losar? ¿Como el gobernador? –tragó saliva al escuchar la respuesta– El hijo, claro. Salgo para allá.


Cortó la llamada y se quedó pensando un momento. Sabía que esto le iba a traer más problemas que satisfacciones. Tomó el saco del respaldo de su silla y salió a pasos apresurados por la puerta.

En el escritorio, la taza siguió echando humo al lado de una pila perfectamente alineada de monedas.



25 de Enero

En las afueras de la ciudad, D4rius se levantó nervioso y excitado a la vez. El departamento donde vivía era de tan sólo veinte metros cuadrados, sin ventanas. Estaba ubicado en uno de los círculos más externos de la ciudad. Lleno de departamentos minúsculos de gente con pocos recursos. Una potente luz bastaba para iluminarlo todo.

Desayunó restos del pomo de la cena. Limpió su extremadamente delgado cuerpo con un trapo húmedo, se vistió con sus mejores ropas (un mameluco a cuadros) y acomodó su corto cabello rizado. Una vez satisfecho, tomó una gran bocanada de aire.


– Hoy es el gran día Bea.


Bea era su mascota. Una rata blanca artificial de ojos rojos. La obtuvo en un sorteo que hizo una empresa para la cual trabajaba. Si bien estaba reticente al principio, le vino bien la compañía.

Al salir de su departamento, recorrió el largo pasillo hacia el ascensor que lo llevó hasta el hall comunitario, donde todos los edificios de la manzana convergían. De ahí, un gran montacargas transportó a un gran grupo de personas hasta la red subterránea de transporte (Re.Su.Tra).

Dos transbordos después, subió en un ascensor hasta el edificio de destino. Una agradable recepcionista con media cabeza rapada lo atendió.


– ¿En que puedo ayudarlo?

– Vengo por la entrevista de trabajo.

– ¿Su nombre?

– D4rius Roa. D4rius con un 4.

– Perfecto, vaya por el ascensor doce hasta el piso siete e ingrese a la sala amarilla –le extendió una credencial– Use el plástico que le acabo de dar para pasar por el molinete, activar el ascensor y abrir la puerta de la sala.


D4rius le agradeció y siguió las instrucciones. Intentó relajarse un poco para que no se le note el sudor producido por los nervios. Un par de semanas atrás tuvo que sobornar a un preseleccionador para que ponga su nombre en la lista y, hasta ese momento, no supo fehacientemente si iba a cumplir su parte del trato.

El salón amarillo le recordó mucho al aula de su escuela primaria: varias butacas en hileras y un pizarrón digital al frente. La única diferencia era que esta sala tenía todas las paredes lizas de un color amarillo claro. Los asientos estaban casi todos tomados. Se sintió que estaba mal vestido después de observar que la mayoría usaba mamelucos de estampas a rayas o, directamente, lisos.

Durante unos minutos más siguió llegando gente. Algunos se saludaban y se ponían a hablar entre si. Finalmente ingresó, por otra puerta, el instructor.


– Buenos días, candidatos. Durante los próximos tres días van a tener una breve formación, después de la cual se les asignarán sus respectivas tareas. Para aquellos trabajos que hagan falta, tendrán una formación específica a cargo del supervisor del sector a donde fueren destinados ¿Hasta acá todo claro?


Se escuchó un leve murmullo de confirmación.


– Perfecto. Como todos saben, la compañía es un híbrido estatal/privado. Dado que el gobierno regional es el principal accionista (y por eso obtiene dividendos de las ganancias). Pero la compañía no forma parte del presupuesto regional y se sustenta por sus propios medios. Conformando, de este modo, una empresa privada bajo las reglamentaciones legales. De todas formas, el estado interviene como accionista en las decisiones de la mesa directiva.
Surge, hace ciento treinta y dos años de la Administración Regional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (o ARMAT) y al transformarse en un organismo independiente se renombra a Industria Regional de Alimentos y Medicina (o InRAM)


En ese momento la primera puerta se abrió y un ingresante se petrificó ante la mirada de toda la sala. El instructor lo invitó a retirarse alegando que el curso había comenzado hacía unos minutos.


– La puntualidad es importante –continuó hablándole a la sala– como asumir las consecuencias de nuestros actos. Obviamente, llegar tarde un día esporádico solo repercutirá en una anotación. Llegar tarde un día importante (al decir esto gesticuló con ambas manos dejando bien en claro que ese era uno de esos días) o en repetidas ocasiones llevará a una acción disciplinaria ¿Hasta acá todo claro?


Silencio fue lo que obtuvo como respuesta.


– Perfecto. Otro aspecto importante es la confidencialidad –hizo una pausa para que sus palabras tuvieran más efecto– confidencialidad de los procesos que van a aprender o van a ver al realizar sus tareas. Más de la mitad de los nutrientes que contienen las barras comestibles, son procesados de los minerales, sales y compuestos extraídos de la Tierra. Otra gran parte son de recuperos orgánicos, procesados para su consumo nuevamente. Eso no es secreto ya que la misma etiqueta del producto lo especifica. Pero los procesos involucrados en la transformación de la materia prima a un producto comestible están protegidos por propiedad intelectual a nivel regional. Esto no es un capricho, ni siquiera es por un tema de licencia (que también lo es, confesó en una especie de secreto) es un tema de salud.
Dar a conocer estos procesos a terceros implicaría, como ya sucedió en el '52 con el famoso juicio a la familia Dellan, que se incumplan normas estrictas de calidad terminando con otro posible envenenamiento a gran escala.
Hace varios siglos que hemos prescindido de toda la vida vegetal y del 98% de la vida animal. El hombre domó este planeta y lo hizo, finalmente, suyo. Pero ese dominio requiere que estemos a la altura y en InRAM todos somos igualmente importantes: Desde la persona encargada de servir el café, hasta el gerente que maneja la programación del rotor. Porque la tarea de todos es contribución fundamental para la calidad del producto que entregamos a la gente.
Eso es todo por hoy. Muchas gracias a todos. Nos vemos mañana a la misma hora. Recuerden traer sus credenciales provisorias.


El instructor se retiró por la misma puerta que había ingresado.

D4rius se levantó y se retiró en silencio.

En el tren de vuelta a su casa se quedó pensando en la charla. Dos combinaciones después, ascendió por el elevador que lo dejaba en el largo pasillo de su unidad.


– Hola Bea –le acarició la cabeza suavemente– nos fue bien, nos fue muy bien.


Abrió la pequeña heladera, metió con dificultad la mano esquivando la cubetera de hielo y tomó del fondo un pomo de fideos con brócoli. Lo había guardado para una ocasión especial y esto definitivamente lo ameritaba. Colocó una pequeña porción de pasta comestible en la punta de su dedo índice y se lo extendió a Bea que lo comió gustosa.

Se sentó en su vieja cama y activó el teléfono.


– Llamar al periódico "Actualidad"

– ¿Alguna oficina en particular? –consultó la mecánica voz.

– La oficina de Víctor Chipon.


Tres segundos más tarde se escuchó el chasquido de la conexión realizada.


– Hola D4rius ¿Cómo estas?

– Bien Víctor. Tengo noticias: Estoy haciendo las entrevistas para InRAM.

– Ya hablamos de esto. Primero necesito que te ocupes de tu adicción.

– La tengo controlada. Estoy limpio hace meses.

– ¿En serio? ¿Como para hacer una prueba ahora? Solo tenes que orinar en la cinta reactiva.


D4rius se mordió el labio inferior.


– Voy a estar limpio. Lo prometo.

– Más te vale. No me importa si descubrís un bosque de árboles en una caverna mágica. Si estás alucinando por los narcóticos no lo vamos a publicar.

– Perfecto, no vas a tener problemas. En serio.

– Cambiando de tema ¿En serio crees Losar está sacando dinero del InRAM? Es uno de los políticos más honestos que tenemos.

– ¿Hay realmente políticos honestos?

– No te voy a discutir eso. Tengo que cortar. Cuidate y si obtenés una historia, llamame.


La llamada se cortó después de eso.

D4rius activó la holotelevisión. Cambio un par de canales y lo dejó en las noticias. En la holopantalla se veía al gobernador Losar inaugurando un nuevo y reluciente tramo de la Re.Su.Tra.


– Voy a descubrir algo, vas a caer y yo voy a salir de este departamento de porquería.


Buscó detrás de la pequeña heladera, en un compartimento secreto que hacía las veces de caja fuerte. Sacó una pequeña botella blanca con un gotero en la parte superior, se acomodó en la cama y se colocó una gota en cada ojo. Poco a poco la droga fue haciendo efecto y lentamente se quedó dormido.



17 de Marzo

El detective Barrero emergió del ascensor con el grupo de gente proveniente de la Re.Su.Tra. Caminó por el gran hall de los edificios de esa manzana hasta el identificado como "Torre Ambar". En la puerta del ascensor interno había un oficial uniformado que le pidió identificación.


– Piso ochenta y tres, detective.

– ¿Sabe que unidad es? El que hizo el informe no lo especificó –aclaró chequeando la pantalla portátil que tenía en la mano.

– Es una unidad por piso.


Barrero se lo quedó mirando un segundo.


– Por supuesto que es una unidad por piso. Gracias oficial.


Las puertas del ascensor se cerraron sin emitir sonido. Ochenta y tres pisos más arriba, otro oficial también le exigió identificación para acceder al inmueble que estaba repleto de gente usando trajes blancos y mascarillas.


– Al entrar vaya por la segunda puerta de la derecha y, después del pasillo, a la izquierda –indicó el oficial.


Barrero no respondió nada. Le pareció rara aquella aclaración. Recién la comprendió cuando estuvo en la sala: El lugar tenía tantas puertas que parecía un laberinto.


– Segunda puerta de la derecha –volvió a repetir el oficial desde afuera.

– Si, si. Gracias.


Caminó por la gran sala entre toda la policía científica. En el pasillo había dos "latex" tomando muestras de una huella en la pared.

El detective pidió permiso para pasar e ingresó por la puerta que estaba a la izquierda.


– Guantes puestos en esta habitación, Barrero.


La orden provino de la forense, y vieja amiga, doctora Figuera. Barrero sabía que la forense era la mejor en lo que hacía. No cuestionó la orden y se colocó los guantes de látex. Recién ahí ella lo invitó a pasar.


– ¿Qué me podés contar?

– Nada bueno lamentablemente –miró para verificar que nadie pudiera escucharlos– tengo que hacer pruebas en el laboratorio. Pero esto tiene mucha pinta de síndrome Haase.

– Necesito un poco más de información, Figuera.


Ella se agachó quedando cerca del frío rostro del cadáver, él la imitó.


– ¿Ves ese sarpullido alrededor de los ojos, parte baja de la nariz y toda la boca? –giró un poco la cabeza del cadáver– ¿Y ese resto de líquido negruzco en la oreja?

– Si.

– Es una de las características, junto con dolor muscular y escalofríos en los días previos. En la cama hay dos mantas a pesar de tener el clima controlado en la habitación y en la mesa que está al lado hay dos frascos de píldoras para el dolor.

– De confirmar tu sospecha ¿Qué tan grave sería?

– Evidentemente los requisitos para ser detective han bajado.

– ¿Tan mal? –la conocía lo suficiente para saber que si bromeaba con una muerte, era para evitar mostrar que tenía miedo.

– Haase tiene una mortalidad extremadamente elevada.

– ¿Cómo se transmite?

– Es una bacteria que está en el agua o suelo contaminado. También por contacto directo con orina o materia fecal del infectado. Ya en casos muy avanzados, puede llegar a transmitirse incluso por la por saliva.

– ¿Y cómo llegó a infectarse? Esta habitación sola tiene triple filtro de aire. Cualquier inodoro actual, incluso los más económicos, tienen inhibidores bacteriales y lo más importante: ¿Donde se consigue tierra?

– Todavía no viste la habitación de al lado ¿No?


Mientras se levantaban, una alarma sonó en el reloj del detective. Después de apagarla, sacó un pastillero del bolsillo interno de su saco y tomó dos comprimidos. La doctora observó todo.

Comenzaron a caminar hacia la puerta doble que separaba ambas habitaciones.


– ¿Cuanto te queda de la terapia de hormonas?

– Poco menos de dos años. Después ya me puedo poner el implante autoregulable.

– ¿Seguís con la idea de hacerte la histerectomía?

– Ese es el plan.


Ella lo tomó del brazo cariñosamente.


– Decí la verdad Figuera, toda esta charla médica te excita ¿No?

– Hay cosas que no cambian nunca –afirmó mientras sacaba la mano.


Barrero abrió las puertas dobles que daban acceso a la habitación adyacente. La misma, de ocho metros por ocho metros aproximadamente y de doble altura de lo normal, estaba cubierta por una gruesa capa de tierra. En el medio de la habitación se erguía un imponente árbol que llegaba hasta el cielo raso.

El detective no podía creer lo que veía.


– ¿Cómo? ¿Cómo mantienen un árbol? ¿Qué profundidad tiene esta habitación?

– Hasta donde sabemos, el árbol es sintético. Sin raíces. La tierra es, al parecer, toda verdadera.

– ¡Mierda! No quiero ni pensar el dinero que se necesita... –no llegó a terminar la frase que Figuera lo interrumpió.

– Aproximadamente cincuenta millones de créditos.

– Ser gobernador regional paga bien.

– Se dice que se va a lanzar para presidente regional en las próximas elecciones.


Barrero puteó por lo bajo.


– ¿No lo sabías?

– No. Pero eso explica porqué me exigieron un cierre antes de fin de mes.

– Sabés que podés contar conmigo para ayudarte en lo que sea.


Figuera se alejó para organizar el traslado inmediato del cadáver a la morgue. Barrero dejó de observar la habitación-parque para voltearse.


– ¿Para lo que sea? –una leve mueca de sonrisa se formó en su boca.

– Lo que sea médicamente relevante –gritó mientras traspasaba la puerta que conducía al pasillo.


El detective se acercó a la cama de la habitación, en el lado izquierdo había una bandeja con varios pomos vacíos. La mayoría estaba etiquetado como "Caviar sevruga y langosta". Uno a uno los fue guardando en bolsas individuales de evidencia y se retiró del apartamento.



26 de Enero

D4rius salió del ascensor hacia el hall donde estaba la recepcionista del día anterior.


– ¿En que puedo...? Señor Roa, bienvenido nuevamente ¿Trajo su credencial provisoria –D4rius sacó la tarjeta de su bolsillo derecho– Excelente, la entrevista es en la sala amarilla, la misma de ayer ¿Recuerda el camino?

– Ascensor doce, piso siete.

– Veo que no necesita mi ayuda.


Lo despidió con una sonrisa y atendió una llamada.

D4rius ingresó a la habitación y saludó tímidamente en general. Esta vez se había puesto un mameluco liso, que tenía una pequeña mancha en la parte de atrás de la pierna izquierda (motivo por el cual le había salido más barato), pero la sensación de que estaba vestido correctamente le hacía olvidar ese detalle.

En cuanto se sentó, el instructor ingresó por la otra puerta.


– Buenos días, candidatos. Hoy vamos a enfocarnos en los elementos de seguridad, carteles y señaléctica que pueden encontrarse en la planta. Quiero que quede claro que cualquier infracción jamás podrá justificarse con el desconocimiento de las normas. La seguridad es nuestra principal prioridad, el incumplimiento de las mismas se reflejará en una desvinculación inmediata. No importa si hubo un accidente o no ¿Hasta acá todo claro?


Una confirmación grupal se hizo escuchar.


– Mejor que ayer, bien. Cada empleado tiene en su credencial un color. Ese color determina a que sectores pueden ingresar. En los accesos a puertas y ascensores están detallados los colores habilitados. Si el color de su credencial no figura, eso significa que el sector está fuera de los límites permitidos para su transito. Ahora vamos a realizar un recorrido por la planta. Para acceder tienen que firmar –sacó una tableta– este acuerdo de confidencialidad.


Uno a uno los postulantes dejaron su huella dactilar en el pequeño escáner que había en la parte inferior de la tableta.


– Antes del recorrido, por favor coloquen su credencial a la altura del pecho, en una posición visible –todos acataron la orden rápidamente– De la bandeja al lado de la puerta, vayan tomando gafas de seguridad al salir. Muy bien, síganme.


La planta estaba automatizada en gran parte, pero se observaban operarios ir y venir. Los pasillos parecían interminables y todo el lugar era, en realidad, como un gran laberinto. Ingresaron a un sector que tenía un gran cartel donde estaba escrito "Empaquetado".


– Por esta cinta sin fin, llegan los pomos de producción –señaló el instructor mientras la cinta descargaba los productos en varios separadores que hacían caer los pomos en cinco cajas al mismo tiempo– Como pueden observar, las cajas tienen una etiqueta única donde se indica cantidad, sabores que contiene y fecha de elaboración. Así como el orden de esa caja en particular dentro del proceso del día. Síganme por favor.


Pasaron a través de una cortina plástica hacia otro sector.


– Las cajas se cierran en forma automática y, una vez inspeccionadas por el operario, se apilan sobre las tarimas autosustentables, hasta seis unidades de altura. Cada tarima es luego recogida y –realizó una seña para que lo sigan hacia la sección contigua– trasladada hasta una cámara para su posterior distribución. ¿Preguntas?


Un postulante levantó la mano.


– ¿Si?

– ¿La cámara de almacenaje es frigorífica?

– No hace falta, el producto ya está sellado dentro del pomo. Pero la cámara si regula la humedad y temperatura para no perjudicar la comida. ¿Alguien más? –no hubo más preguntas– Volvamos a la sala de capacitación.


Cuando todos estuvieron sentados nuevamente, el instructor se puso más serio de lo habitual.


– Vamos a dejar algunos rumores en claro: La mezcla base no se fabrica con insectos ni con cadáveres humanos.

– Pero en el mercado negro se comenta que se puede conseguir carne animal, e incluso humana.


El que interrumpió fue el mismo postulante que había hecho la pregunta del frigorífico.


– Como dije el primer día: Esta es una empresa, en parte, gubernamental. Como tal, debemos ser los primeros en cumplir con las normas legales. Dichas normas especifican que la carne de procedencia humana no es apta para consumo y una persona al momento de fallecer debe ser cremada –miró al muchacho que lo interrumpió– Lo que se haga en el mercado negro corresponde a las fuerzas de seguridad.


Una muchacha levantó tímidamente la mano. El instructor le hizo un gesto para que hable.


– Tengo familia en la región oriental. Allá si se usan los insectos como parte de la fórmula.


Todos notaron su arrepentimiento de hablar en el segundo que terminó la frase.


– Eso es verdad, en la región oriental se utilizan dado que sus suelos están sobre la zona más inestable y compleja del planeta. La placa de Ojotsk no es un lugar donde se pueda hacer excavaciones para extracción de minerales con la seguridad nuestra por ejemplo. Por eso, toda la región utiliza el aditamento artrópodo en su mezcla –el instructor activó el pizarrón digital– 100 gramos de insectos cubren las necesidades diarias de minerales y vitaminas en un adulto saludable promedio. Eso es 0.1Kg diario –el pizarrón hizo la conversión al escuchar la voz– la población de nuestra región asciende a 9.700 millones de personas. Eso significaría que usar insectos para la mezcla base demandaría 970 millones de Kg... ¡970 mil toneladas de insectos!¡Diarios! La región oriental tiene una granja de artrópodos que ocupa casi toda la sección de Shikoku. Si nuestra región utilizara el mismo sistema, créanme, la planta sería más grande que la nuestra.


La muchacha mostró una leve sonrisa por la compleja respuesta que obtuvo.


– Ahora los van a llamar y asignar sus tareas. Eso es todo de mi parte, para los seleccionados: Bienvenidos. Al resto, buena suerte.


El instructor se retiró por la puerta que usaron para ir a la planta (Que era la misma por donde él entraba siempre). Luego, dos personas ingresaron y comenzaron a llamar en orden. A D4rius lo nombraron en el puesto veinte aproximadamente. Le cambiaron su credencial provisoria por una con fondo color azul. Observó que el postulante que hizo el comentario del mercado negro tuvo el mismo color que él en la credencial.

Cansado pero contento de haber quedado entre los seleccionados, D4rius volvió a su casa. Comió medio tubo de arroz con vegetales. Mientras lo tenía en la mano notó las pequeñas letras del sello. Lo acercó para leerlo mejor "Elaborado por InRAM. Ingredientes: Sal, Extracto mineral. Resaltadores de Sabor. Colorantes. Conservar en lugar fresco y seco. Para garantizar la calidad y frescura de su plato, consumirse en su totalidad una vez abierto. Valor nutricional: Porción 38gr. Valor nutritivo: Proteínas 52%, Grasas 36%".

Bea se ocupó de comerse las pequeñas sobras que estaban en su mano.

Después de guardar el resto del tubo en el pequeño refrigerador buscó, nuevamente, la botellita blanca en el compartimento secreto. Se acostó en la cama y colocó una gota en cada ojo. Poco tiempo después se quedó dormido.

Soñó que estaba en una inmensa habitación gris. Pronto, comenzaron a aparecer amigos, vecinos y antiguos compañeros de trabajo. Después apareció gente que no logró identificar y ya no pudo distinguir siquiera los rostros de los del fondo. Era una marea de gente tan grande que ya no quedaba lugar, lo empujaban y apretaban. Ya no podía ver ni sus pies.



21 de Marzo

El detective Barrero ingresó en la morgue. Figuera estaba trabajando, literalmente, dentro de un cadáver.


– Me mandaste a llamar ¿Qué novedades tenes?

– Te puedo confirmar que la causa de muerte del muchacho es síndrome Haase –sentenció sin dejar de extraer, lo que parecía ser, un hígado– las pruebas de laboratorio lo confirmaron.

– Tenemos que poner en cuarentena el departamento de Losar.

– Está hecho desde el primer día. Cuando hay sospecha de Haase, no hay precaución mínima.

– Quizás podrías informarme más hoy durante la cena.


Recién en ese momento Figuera dejó de trabajar en el cadáver para clavarle la mirada a Barrero.


– No voy a cenar con vos. Tengo otros planes.

– ¡Figuera! –acotó divertido– ¿Volviendo al ruedo?

– Mi plan es terminar un muy interesante audiolibro sobre las consecuencias macroeconómicas de la tercera guerra mundial.


Barrero miró hacia arriba unos segundos.


– No. No se me ocurre ninguna forma para hacer de eso algo interesante.

– Que bueno, porque no estás invitado ¿No tenes un caso que resolver antes de fin de mes?


Barrero puso sobre la mesa libre una tableta.


– No es fácil avanzar cuando los propios Señor y Señora Losar ocultan información.

– ¿Qué información?

– ¿Te acordás la habitación del árbol?

– ¿La que costaba cincuenta millones de créditos? Cómo olvidarla.

– No era sólo un patio. Era la habitación de una mascota.

– ¿Una mascota viva?

– Si, al parecer una copia artificial no era lo suficientemente real e importaron un... –revisó sus notas– ...dat, dachsund o algo así.

– ¿Un Dachshund? Era una raza de perro. No sabía que todavía quedaban ejemplares.

– Lo ingresaron a la región con una licencia especial y, aparentemente, no del todo legal. No entiendo a esta gente que, teniendo los medios para importar en forma correcta, decide ahorrarse un porcentaje haciendo las cosas por debajo de la mesa.

– Son políticos, no seres humanos –decretó Figuera.


Pero Barrero no escuchó esa última respuesta. En su mente se estaba formando una teoría.


– ¿Podría el perro tener Haase y contagiar al muchacho?

– Es posible. Pero sin un análisis directo del animal no puedo saberlo.

– Pero de estar contagiado ¿No debería haber presentado síntomas? Con síntomas no lo hubieran dejado entrar a la región. Por más contactos que Losar tenga.

– Hay portadores que no se enferman. Son muy raros y no se sabe porque no desarrollan síntomas.

– Nunca algo fácil ¿No?


Figuera dejó de escarbar en el cadáver.


– Quizás si ¿Recordas esos pomos que mandaste a analizar? ¿Los que estaban en la habitación del muchacho?

– ¿Que pasa con eso?

– Los análisis de uno de los pomos dieron positivos para Haase. Fijate allá, en la tableta naranja que está en el escritorio.

– ¿Qué? ¿Por qué no me llamaste cuando llegó el reporte? –criticó el detective mientras ojeaba las páginas digitales.

– Por que no es determinante. La cantidad de bacterias encontradas es tan poca que puede haber sido introducida por el propio muchacho si comió directamente del pomo.


Barrero movió a su tableta el informe y se encaminó hacia la puerta. Faltando pocos metros se volteó pero sin dejar de avanzar.


– ¿Lo discutimos hoy en la cena?

– Ya te dije que no estoy interesada.

– No pensabas lo mismo la otra noche cuando te quedaste a dormir en mi casa –fue lo último que llego a responder antes de pasar por la puerta.

– ¡Eso fue hace cinco años! –pero el detective ya se había marchado– un error que, aparentemente, me va a perseguir hasta el fin de mis días.



27 de Enero

D4rius llegó puntual a su primer día oficial como empleado. Junto con su nuevo compañero, fueron llevados hasta una habitación donde les dieron gafas de protección, un par de botas de goma gruesa y un mameluco de color azul.


– Muy bien, les recuerdo que no se puede comer ni beber en áreas que no estén designadas como tales. Deben retirar anillos o joyas que estén usando y guardarlos en sus respectivos casilleros. Si ingresan con cualquier corte o herida, protéjanla con apósitos antes de comenzar el trabajo ¿Entendido?

– Si señor –respondieron al mismo tiempo.

– Excelente. Estos son sus cepillos. En los armarios de cada sección hay trapeadores y tachos para agua, en caso de que los necesiten.


Con una sonrisa en el rostro, D4rius se dirigió hasta el sector de producción donde comenzó con la limpieza del suelo.

Dos horas más tarde ya tenían más de la mitad de la sala terminada, cuando se quedó observando algo detrás de su compañero. Éste se giró para mirar lo que sea que D4rius estaba observando. Frente a ellos había una gran puerta doble con marco rojo.


– Es una puerta roja. No podemos entrar ahí –el comentario sacó a D4rius de su letargo.

– Si, lo sé. Solamente estaba acomodando unas ideas.

– Creo que estamos pensamos lo mismo.

– ¿Ah, si? ¿En qué sería eso?


Su compañero se aceró lentamente. Verificó que estuvieran solos y habló en susurros.


– Desde los años '40 tienen una nave espacial oculta en el centro de la fábrica, donde se estrelló. La mezcla base se procesa con tecnología alienígena.


D4rius se puso visiblemente nervioso ante la mirada trastornada de su compañero.


– Mirá, necesito este trabajo –fue lo único que atinó a responder.

– Esta bien. Entiendo. Podés confiar en mi. Pero dejame decirte que hay mucho sobre esta fábrica que no conocés.

– ¿Qué querés decir?

– Todavía no tengo evidencia. Pero voy a encontrar esa nave espacial.


En ese momento a D4rius se le ocurrió una forma de utilizar la particularidad de su compañero.


– Si hay algún lugar donde puede haber información, debe ser en el sector de administración. Viste como son los burócratas, no pueden dejar de documentar las cosas –el rostro de su compañero se iluminó con la idea– Solo tenemos que encontrar la oficina correcta.


Escucharon un ruido de pisadas y volvieron a trabajar. Durante el resto de la jornada no volvieron a tocar el tema. D4rius no confiaba en su compañero, pero quizás podría utilizarlo a su favor.

Varias horas después ascendió por el elevador que lo dejó en el largo pasillo de su unidad. Puso su dedo pulgar en el escáner de la puerta y esta se abrió con un imperceptible chasquido. Se quitó lentamente el mameluco y limpió su cuerpo con un trapo húmedo.

Después del baño, tomó el medio tubo del día anterior. Observó nuevamente el sello: "Elaborado por InRAM." y las palabras de su compañero le retumbaron en su cabeza "Hay mucho sobre esta fábrica que no conocés"

Se puso un poco de pasta sobre el dedo y amagó comerlo. Pero desconfió. La rata apareció contenta saltando sobre el sillón y D4rius le convidó su porción.


– Espero que no te estés comiendo a un extraterrestre, Bea.


Después de preparar la ropa para el día siguiente, tomó la pequeña botella blanca y se colocó una gota en cada ojo. Se tiró en la cama agotado. En cuanto terminó de acomodarse entre las sábanas, cayó presa de un profundo sueño.

Se vio solo en una habitación. Parecida a su propia casa, pero sin serlo. En el extremo opuesto, entre la cocina y el baño, algo lo observaba. La luz de la única lámpara no llegaba a ese lugar. Pero él sabía que había alguien ahí. Una criatura salió de las sombras, era una abominación a la que le costaba caminar. D4rius no podía moverse por el terror. La bestia se acercó lenta e inexorablemente hasta que lo atrapó. Recién en ese momento D4rius se dio cuenta que el monstruo estaba hecho de comida. Comida que comenzó a devorarlo a él.



28 de Enero

Se despertó empapado en sudor. Tuvo que higienizarse nuevamente antes de ir al trabajo.

Cuando llegó a la planta fue directo a su casillero, se colocó su mameluco azul y colgó en un lugar visible su reluciente credencial. Su compañero no estaba, por lo que decidió comenzar las tareas solo.

Tres horas después su compañero seguía sin aparecer y la habitación sólo estaba limpia en una parte mínima. Era mucho trabajo para hacerlo solo, por lo que fue hasta la oficina del supervisor a consultar.


– Buenos días.

– Buenas señor Roa ¿Como va con el trabajo? ¿Alguna consulta o problema?

– Muy bien señor, gracias. Quería saber si mi compañero se iba a presentar hoy. La tarea de limpieza se hace mucho más lenta estando solo.


El supervisor revisó en la tableta que tenía en el escritorio.


– Por lo que dice la plantilla, su compañero fue al médico. Algo que ver con un problema en el ojo.


D4rius lo atribuía más a un problema mental.


– Es bueno saberlo –fue lo único que atinó a responder– bueno, vuelvo a mis tareas.

– Esa es la actitud Roa. Siga así y tendrá futuro en la InRAM.


D4rius forzó una sonrisa y volvió al trabajo.

Mientras pasaba el trapo de piso, se detuvo en el mismo lugar que lo había hecho ayer con su compañero: Observando la doble puerta con marco rojo.

Un supervisor atravesó la habitación con pasos apurados, desactivó la cerradura con su credencial y pasó por la puerta roja. El panel derecho rechinó un poco y no llegó a cerrarse bien. D4rius se acercó cauteloso. Dudando si debía echar un vistazo.

Cuando estaba parado a pocos centímetros comenzó a sonar una alarma. Se asustó tanto que pegó un pequeño salto hacia atrás.

Una explosión, proveniente desde adentro de la sala roja, lo hizo caer hacia atrás. Uno de los paneles de la puerta quedó colgando en una extraña posición.

Adentro de la sala roja se escuchaban gritos. D4rius ingresó rápidamente siguiéndolos. Llegó hasta un gran salón, cuatro veces más grande del que él estaba limpiando, con decenas de correas de transporte y máquinas que procesaban y dividían material. La segunda de las inmensas máquinas de la izquierda había, literalmente, reventado. Desparramaba una masa negra por todos lados que olía horrible.

El supervisor que había entrado momentos antes, estaba tirado a pocos metros de la máquina. D4rius se acercó para ayudarlo. Otro operario, que vestía un traje de protección rojo se le unió. Notó que D4rius tenía una etiqueta azul, pero no dijo nada.

El supervisor tenía una pierna atorada debajo de un caño que se había caído. Entre los dos pudieron levantarlo y retirar al herido. D4rius y el otro operario terminaron con las manos y pies cubiertos con la masa negra. Él acercó una mano para olérsela e inmediatamente la retiró evitando vomitar.

El hombre con el traje de protección rojo lo tomó del hombro.


– Esa máquina trabaja con la mezcla de compost. Te recomiendo usar nuestras duchas que tienen jabones más potentes.


D4rius le agradeció y se fue a bañar donde el hombre le indicó. Cuando salió un supervisor general lo estaba esperando.


– Por favor acompáñeme.


Sus palabras no parecían amigables. Aún así obedeció. Fue llevado por una serie de pasillos hasta la puerta de una habitación. Antes de ingresar, el supervisor general encendió una luz ultravioleta y recorrió todo el cuerpo de D4rius con ella. Una vez concluido, apagó la luz y lo invitó a pasar. Adentro de la habitación, una mujer vestida con un traje azul a rayas celestes lo esperaba. En su etiqueta se podía leer "CEO"


– Buenas tardes señor Roa.

– Buenas ¿Hice algo malo? Yo solo intenté ayudar a ese hombre.

– ¿Algo malo? Todo lo contrario. Ese supervisor esta vivo, en parte, gracias a usted. Por eso, queremos extenderle nuestro agradecimiento con un bono especial.


D4tius se quedó con la boca abierta, intentando demostrar asombro y felicidad.


– ¿Es en serio?

– Por supuesto. Usted arriesgó su vida por un compañero. Creemos que esa clase de gente es la que hace a esta compañía grande.

– Le agradezco, pero no puse mi vida en riesgo. El supervisor tenía solamente atascada una pierna.

– No era la pierna lo que ponía en riesgo su vida. Era el compost.

– ¿La masa negra?

– Exactamente. Es potencialmente peligrosa. Por eso usted fue escaneado con luz ultravioleta antes de ingresar. Para detectar si se había quitado todo residuo de ella.


D4rius se miró las manos con cierto temor.


– No se preocupe. Hizo un buen trabajo de higienización. La máquina que falló es la encargada de uno de los primeros procesos del tratamiento. Trabaja con microorganismos que descomponen el recupero orgánico, la materia fecal de la ciudad básicamente, en forma anaeróbica. Después del reactor, donde se consolida la biomasa, ya es completamente segura y no hacen falta tantas medidas de seguridad.

– Quizás es un buen momento para actualizar las máquinas.


Fue un comentario incómodo. D4rius se arrepintió instantáneamente de haberlo dicho. Por suerte la CEO no reaccionó (seguramente debido a que lo había llamado para felicitarlo).


– Por supuesto. Es un sistema antiguo, perfeccionado hace varias décadas. Los intentos iniciales vienen de la época de la primera colonización lunar ¡Imagínese los años que tiene!

– Si, claro –D4rius no tenía idea sobre la historia de la colonización– tiene sentido.

– Mañana, cuando ingrese en la planta, pase un segundo por la oficina de Recursos Humanos y retire su bono. Nuevamente, le agradecemos.


D4rius sonrió y se retiró. Por suerte su turno estaba terminando y se dirigió a la Re.Su.Tra. Ya en su casa, saludó a Bea.


– Traje pizza, la saqué del trabajo –acarició a la rata en la cabeza mientras le acercaba un pedazo de pasta apoyada en su dedo.

– Llamar al periódico "Actualidad". A la oficina de Víctor Chipon.


Segundos más tarde se escuchó el chasquido de la conexión realizada.


– D4rius ¿Qué novedades?

– No muchas, pero si te puedo confirmar que Losar no hizo las inversiones en la InRAM como viene anunciando desde el año pasado.

– ¿Cómo lo sabes?

– Hoy reventó una máquina. Casi muere un supervisor.

– Sabes que eso no significa que haya malversación de fondos. Quizás solo fueron insuficientes. Quizás, no digo que te equivoques.

– De todas formas hay algo raro. Hoy una CEO se puso incómoda por un comentario mío.

– ¿Ahora te juntás con la gerencia? –se le escapó una risa con la pregunta.

– Me llamaron para darme un bono. Es una larga historia.

– Hablando de larga historia ¿Seguís consumiendo?

– No, lo dejé. Definitivamente.

– Te tomo la palabra porque tengo que cortar. Cuidate y cualquier cosa avisame.


D4rius activó la holotelevisión. Buscó el canal de noticias. No decían nada sobre el incidente en la fábrica.



23 de Marzo

El detective fue invitado a pasar. Dentro de la habitación, una mujer muy elegante con un traje celeste y rayas blancas lo esperaba. En su etiqueta se podía leer "CEO"


– Dígame, detective, en que puedo ayudarlo.

– Antes de empezar, sabe que por reglamentación regional estoy autorizado a grabar esta conversación. Toda información requerida debe ser entregada y cualquier intento de obstrucción implicaría ser acusados como cómplices de delito.

– Por supuesto. Conocemos las leyes y las respetamos.

– De todas formas es un requerimiento legal para nosotros decirlo –aclaró para que no haya tanta tensión inicial.


Barrero sacó un pequeño cubo y lo colocó sobre la mesa.


– Por favor, diga su nombre.

– Soy Marta Alier. Oficial ejecutiva en jefe de las operaciones de InRAM a nivel regional.

– Muchas gracias. Quiero hacerle unas consultas respecto al proceso de fabricación de la pasta alimenticia.

– Responderé hasta donde me permita la ley. Como sabe, los procesos de fabricación están protegidos por propiedad intelectual a nivel regional.


El detective se limitó a sonreír afirmativamente.


– Tengo un reporte de laboratorio –dijo mientras buscaba entre los archivos de su tableta– que se encontraron bacterias en un pomo tomado de la casa de una víctima.

– ¡Eso es imposible! Nuestros procesos están homologados a nivel mundial.


Indignada, Alier tomó la tableta y se puso a mirar el análisis.


– Un momento. Esto es del caso Losar.

– En ningún lado está el nombre de la familia ¿Cómo lo supo?

– Bueno, la muerte del hijo del gobernador salió en todos lados. Y el reporte aclara que el pomo corresponde a "Caviar sevruga y langosta" –Barrero le exigió un poco más desarrollo con la mirada– Un pomo de esos vale más que un departamento del anillo exterior. Por lo tanto sólo puede ser adquirido por... cierto tipo de personas.

– Ricos.

– Si. Y cualquier muerte dentro de ese circuito de personas, que requieran la investigación de un detective, no pasa desapercibida. El hijo del gobernador fue la única noticia de este tipo en lo que va del año.

– Es muy buena. Sería una excelente detective.

– Agradezco la oferta. Pero prefiero los beneficios empresariales del sector privado.

– Eso, no se lo voy a discutir –Barrero carraspeó para cambiar de tema– Entiendo que al ser comida de tanto valor. No se fabrica en gran volumen.

– No es tan así. La mezcla base es la misma en un porcentaje elevado. Todos los pomos tienen grasas, minerales e hidratos. El proceso de saborización es uno de los últimos en la cadena.

– O sea que, potencialmente, puede haber cientos de pomos contaminados en las calles hace semanas pero sólo ahora, con una muerte que llega a los medios, se nota.

– Ya le dije que eso es imposible. Nuestros procesos están homologados...


Alier cortó en seco su frase.


– ¿Qué sucede?

– ¿Cuando fue la muerte del joven?

– El 16 de Marzo ¿Qué no me está diciendo?

– ¿Tiene una imagen de la etiqueta del pomo contaminado?


Barrero buscó la foto y Alier la comparó con sus datos.

La CEO se acomodó el traje. Su piel estaba claramente más pálida.


– A finales de enero tuvimos... un incidente en la planta.

– ¿Qué clase de incidente?

– Una máquina de procesamiento se obstruyó y hubo un pequeño derrame dentro del sector.

– Pero fue dentro de un sector controlado. No pudo haber sido contaminado.


Alier se tomó unos segundos para elegir sus palabras. Finalmente, se dio cuenta que no había una forma correcta de expresarlo.


– Puede haber pasado si ingresó alguien ajeno al sector en el momento del incidente.


Ambos se quedaron mirando.


– Voy a necesitar el nombre de esa persona.

– D4rius Roa. Pero no puede haber sido él. Ingresó ese mismo mes a la empresa y a todos los candidatos se le hacen estudios médicos.

– No creo que los estudios abarquen lo que estoy buscando. Por favor llame a Roa. Yo voy a pedir una unidad de aislamiento.


Alier buscó en la tableta que tenía sobre el escritorio.


– No se encuentra en la planta. Es su día franco.

– La dirección personal por favor.


Media hora más tarde Barrero, junto a un equipo de aislamiento, estaban parados frente a la puerta de un departamento de tan sólo veinte metros cuadrados en uno de los círculos más pobres de la ciudad.


– Señor Roa, es la policía regional. Por favor abra la puerta.


Se escuchó movimiento adentro. Una serie de pasos y, finalmente, la puerta que se abrió.

El detective estaba parado frente a un hombre extremadamente delgado que tenía, sobre su hombro derecho, una rata blanca de ojos rojos.

No hubo más palabras. Con un gesto de Barrero, el equipo de aislamiento había sellado a Roa y a su rata en habitáculos plásticos separados.


– Analicen el departamento por contaminantes.



26 de Marzo

Barrero estaba en su escritorio. Sobre la mesa una taza de café artificial todavía echaba humo al lado de una pila perfectamente alineada de monedas.

El teléfono comenzó a sonar.


– Detective Barrero habla.

– Soy Figuera.


El comandante de policía se asomó desde su oficina y le hizo señas a Barrero para que vaya.


– Haceme el resumen ultra corto.

– Roa está limpio. No hay rastros de Haase.

– ¿Y la rata?

– Artificial ¿Qué esperabas?

– Gracias.


Cortó la llamada y se dirigió a la oficina de su superior.


– Detective, quiero felicitarlo por la pronta resolución del caso Losar. Me informan que una condecoración es inminente.

– Agradezco el voto de confianza comandante. Pero acabo de colgar con el laboratorio y todavía...


El comandante se levantó de su asiento, rodeó el escritorio y cerró la puerta. Con la misma tranquilidad, volvió a su silla. Ante el momento de silencio. Barrero retomó donde había dejado.


– Le decía: El informe del laboratorio indica que Roa está limpio, Señor.

– Yo también acabo de colgar el teléfono, pero con el propio Gobernador ¿Sabe que se va a postular para presidente regional en las próximas elecciones?

– Algo había escuchado, si. –refunfuñó.

– Fue el gobernador quien mencionó su nombre y el mío. Agradeció la discreción en el caso y la metodología de trabajo.

– Comandante, todavía hay pistas que seguir y está el tema del perro...

– El perro fue sacrificado.

– ¿Cómo? ¡Ese animal podría estar contaminado con una bacteria mortal!

– El animal ya fue cremado, Barrero. Les hacía recordar a su hijo. Además ya encontró al culpable ¿Sabía que era un periodista? Bueno, al menos lo era hasta que perdió su trabajo por una adicción a las drogas.

– Averigüé que fue periodista después de haberlo detenido. Pero está limpio.

– Pero tuvo acceso a la mezcla base. Eso es oportunidad.

– ¿Y cual fue el motivo?

– Estaba queriendo volver a trabajar como periodista. Pero necesitaba una buena historia. Incluso si la historia era fabricada intencionalmente por él. Caso cerrado, Barrero. Esto viene de muy arriba. Hágame caso –el detective aceptó a regañadientes– Excelente. En breve se le informará sobre su condecoración.


Salió de la oficina del comandante y fue hasta su escritorio. Tomó la taza de café artificial y le dio un sorbo. Puso cara de asco al comprobar que estaba frío.

Resignado, abrió uno de los cajones de su izquierda y colocó otra moneda sobre la pila perfectamente alineada que tenía sobre el escritorio.



FIN